Los Divorciados

EL DIVORCIO CAUSA QUE LAS PERSONAS SEAN FELICES?

Por el Rev. Ronald D. McLain
Director Ejecutivo
Ministerios Mentores Matrimoniales, Inc.
ron@marriagementoringministries.com

Jaime y Ana se sentaron frente a mí en una sesión de asesoría con una mirada lejana en sus caras. “Hemos decidido divorciarnos,” dijo ella. Jaime consintió sin demostrar ninguna emoción.

"Están seguros," pregunté, sabiendo que se habían casado hace apenas dos años.

"Si, y no intentes disuadirnos," dijo Ana con determinación y finalidad en su voz.

Me gustaría decir que esta es una ocasión rara al aconsejar a las parejas cristianas, pero no lo es. Cada vez que escucho que una pareja piensa divorciarse, se rompe mi corazón.  Me pregunto si realmente intentaron hacerlo funcionar. Quizá lo han hecho. Algunas veces existe el adulterio y la persona ofendida no puede superar el dolor. En otras ocasiones existe el abuso físico o el uso prolongado de drogas que ha causado que dejado extenuada a la persona que pide el divorcio.

Aunque estas son razones que me han dado durante nuestras sesiones de asesoría, debo confesar que la mayoría de las veces estas no son las razones que me dan para querer divorciarse. Durante los últimos 23 años, la razón que más me han dado es “Amo a mi esposo(a) pero no estoy enamorado de él(ella).”

Por tanto…casi la misma cantidad de cristianos como los no cristianos está hacienda fila en los tribunales para pedir el divorcio.  Aunque se puede debatir sobre el porcentaje, aproximadamente el 45% de todas las parejas se está divorciando y está buscando un “nuevo comienzo”.  Poco saben sobre el dolor que les espera en el futuro próximo.

Se puede decir que es una de las “suposiciones” del divorcio. La mayoría de las personas piensa que las personas en los matrimonios fracasados tienen dos opciones: quedarse casados y miserables, o divorciarse y ser más felices.  Pero los hallazgos del primer estudio erudito sobre esa presunción desafían la sabiduría convencional.  Realizado por un equipo de eruditos liderados por la socióloga Linda Waite de la Universidad de Chicago, el estudio no encontró ninguna evidencia para indicar que los adultos infelizmente casados típicamente estén más felices que las parejas infelizmente casadas que permanecen casadas.

Aún más dramático es que los investigadores también encontraron que dos terceras partes de las parejas infelizmente casadas que permanecieron casadas reportaron cinco años después, que estaban felizmente casados. Además, los matrimonios más infelices reportaron los resultados más dramáticos: entre los que dijeron que sus matrimonios eran muy infelices, casi ocho de diez de los que evitaron el matrimonio reportaron que estaban felizmente casados cinco años después.

Que les ayudó a los infelizmente casados a reparar sus matrimonios? Según el informe, estas parejas, anteriormente no felices, sintieron que sus matrimonios mejoraron por una de tres razones:

  • La perduración matrimonial. Con el paso del tiempo, sus situaciones laborales mejoraron, los hijos crecieron o mejoraron, o empezaron a contemplar sus problemas crónicos desde otra perspectiva. La pareja no trabajó en su matrimonio.
  • El trabajo matrimonial. La pareja trabajó activamente para resolver sus problemas, cambiar sus comportamientos, o mejorar su comunicación.
  • Los cambios personales. La pareja encontró “maneras alternativas de mejorar su felicidad personal y construir una buena vida feliz a pesar del matrimonio mediocre.  En efecto, la persona que no estaba feliz cambió.

LA IMPORTANCIA DEL COMPROMISO
Las parejas entrevistadas en los grupos de enfoque cuyos matrimonios habían mejorado demostraron que sentían un intenso compromiso hacia sus matrimonios. Para evitar el divorcio, muchos suponen que los matrimonios deberán ser más felices. Pero es por lo menos igualmente verdad que para ser más felices, las parejas infelices deberán primero evitar el divorcio. Las parejas dan sus votos “para mejor o peor” que eso demuestra el compromiso, el tipo de compromiso que Jesucristo hizo para con nosotros en la cruz del calvario.

“En muchos casos, un fuerte compromiso a mantenerse casados no tan solo ayuda a las parejas a evitar el divorcio, sino que ayuda a más parejas a lograr un matrimonio feliz”, dice Scott Stanley, miembro del equipo de investigadores de la Universidad de Denver.
Las Santa Escrituras claramente indican que un hombre debe casarse con una mujer para toda la vida, con excepción de alguna tragedia imprevista que le pueda suceder a cualquiera de la pareja. El divorcio sí sucede. Y la Biblia dice que Jesucristo permite el divorcio debido a la dureza del corazón del hombre. Pero yo he visto cómo las parejas son capaces de superar la tragedia del adulterio y otros problemas desgarradores y tener matrimonios satisfacientes y felices. Los creyentes debemos mantener nuestros compromisos para con nuestras parejas y confiar que el Espíritu Santo nos fortalecerá y hacer que seamos la pareja que Él desearía. Lo podemos todo con Cristo quien nos fortalece. El matrimonio es difícil. La vida del divorciado es aún más difícil.

Los hallazgos de esta investigación de la Universidad de Chicago indican que NO, el divorcio no ayuda a las personas a ser más felices. De hecho, al contrario. Nunca he conocido a una persona divorciada que no haya sentido mucho dolor a causa, incluso cuando tenían una razón bíblica por hacerlo. Revisa las preguntas y sugerencias sobre el matrimonio en el cuadro que se encuentra en este artículo para ver si su matrimonio anda bien. Te alegrarás de haberlo hecho!

Revisión Matrimonial
ESPOSOS & ESPOSAS (tomen un poco de tiempo esta semana para revisar esto juntos)

1.  Conoces el lenguaje del amor de tu pareja?  Le gusta recibir regales? Le gusta pasar tiempo contigo?  Le gusta el toque físico? Le gusta que le motives con tus palabras? Te gusta que tu pareja te ayude con actos de servicio?

2. Pregúntale a tu pareja esto:  “Hay algo que necesitas más de mi estos días?”  “O menos de mi?” Como pueden ustedes demostrar su amor el uno por el otro?

3. Tienen ustedes una noche de cita?  Si no, porqué no?  Comiencen esta semana.  No den excusas, por ejemplo que no tienen el dinero necesario para hacerlo! Incluso si es tan solo una caminata por el parquet o si compran un helado, necesitan salir y pasar tiempo juntos.

4. Han participado juntos en un curso matrimonial recientemente o han leído un libro sobre el matrimonio?  Quizá su iglesia ofrezca un curso.  Si no es así, vayan a una librería cristiana y compren un libro sobre el matrimonio para leerlo juntos.

5. Recuerden qué fue lo que les atrajo el uno al otro y compartan sobre esas calidades durante una noche de esta semana (luego de acostar a los niños!)

6. Practiquen la regla de 5 a 1 – cinco comentarios positivos para cada comentario negativo.

7. Y… no se olviden de las siete palabras más poderosas del matrimonio, “Lo siento mucho, me perdonas por favor?”

 

Facts About Marital Distress and Divorce

Scott M. Stanley & Howard J. Markman
University of Denver and PREP, Inc.

Younger people in the U.S. who are marrying for the first time face roughly a 40-50% chance of divorcing in their lifetime under current trends (U.S. Bureau of the Census, 1992, p. 5).

Of first marriages that end in divorce, many end in the first 3 to 5 years. (As one example, for first marriages ending in divorce among women aged 25 to 29, the median length of marriage before divorce in 1990 was 3.4 years; U.S. Bureau of the Census, 1992, p. 4).

Adults and children are at increased risk for mental and physical problems due to marital distress (e.g., Cherlin & Furstenberg, 1994; Coie et al. 1993; Coyne, Kahn, & Gotlib, 1987; Cowan & Cowan, 1992; Fincham, Grych, & Osborne, 1993).

Mismanaged conflict and negative interaction in marriage predicts both marital distress and negative effects for children (e.g., Gottman, 1994; Markman & Hahlweg, 1993; Clements, Stanley, & Markman, 1997; Cowan & Cowan, 1992; and Grych & Fincham, 1990).

Marital problems are associated with decreased work productivity, especially for men (e.g., Forthofer, Markman, Cox, Stanley, & Kessler, 1996).

A variety of studies suggest that the seeds of marital distress and divorce are there for many couples when they say, "I Do." These studies show that premarital (or early marital) variables can predict which couples will do well and which will not with accuracies of 80% up to 94% (e.g., Clements, Stanley, & Markman, 1997; Fowers, Montel, & Olson, 1996; Gottman, 1994; Karney & Bradbury, 1995; Kelly & Conley, 1987; and Rogge & Bradbury, in press).

Many more couples live together prior to marriage than in the past--recent estimates are in the range of 60+% (Stanley & Markman, 1997; Bumpass & Sweet, 1991). These couples are less likely to stay married, probably mostly due to the fact that they are less conservative about marriage and divorce in the first place.

Money is the one thing that people say they argue about most in marriage, followed by children (Stanley & Markman, 1997). But, there is a lot of reason to believe that what couples argue about is not as important as how they argue (Markman, Stanley, & Blumberg, 1994).

Married men and women in all age groups are less likely to be limited in activity (a general health indice) due to illness than single, separated, divorced, or widowed individuals (National Center for Health Statistics, 1997).

Children living with a single parent or adult report a higher prevalence of activity limitation and higher rates of disability. They are also more likely to be in fair or poor health and more likely to have been hospitalized (National Center for Health Statistics, 1997).

The "triple threat" of marital conflict, divorce, and out-of-wedlock births has led to a generation of U.S. children at great risk for poverty, health problems, alienation, and antisocial behavior.

References
Bumpass, L.L, & Sweet, J.A. (1991) The Role of Cohabitation in Declining Rates of Marriage. Journal of Marriage and the Family, 53, 913-927.

Cherlin, A. J., & Furstenberg, F. F., Jr. (1994). Step families in the United States : A reconsideration. Annual Review of Sociology, 20, 359-381.

Clements, M., Stanley, S.M., & Markman, H.J. (1997). Predicting Divorce: A discrimant analysis. Manuscript in preparation.

Coie, J., Watt, N., West, S. G., Hawkins, J. D., Asarnow, J. R., Markman, H. J., Ramey, S. L., Shure, M. B., & Long, B. (1993). The science of prevention: A conceptual framework and some directions for a national research program. American Psychologist, 48, 1013-1022.

Coyne, J. C., Kahn, J., & Gotlib, I. H. (1987). Depression. Family interaction and psychopathology: Theories, methods, and findings. New York : Plenum Press.

Cowan, C. P., & Cowan, P. A. (1992). When partners become parents: The big life change for couples. New York : Harper Collins.

Fincham, F., Grych, J., & Osborne, L. (1993, March). Interparental conflict and child adjustment: A longitudinal analysis. Paper presented at the biennial meeting of the Society for Research in Child Development, New Orleans , LA.

Forthofer, M.S., Markman, H.J., Cox, M., Stanley, S., & Kessler, R.C. (1996). Associations between marital distress and work loss in a national sample. Journal of Marriage and Family, 58, 597-605.

Fowers, B. J., Montel, K. H., & Olson, D. H. (1996). Predicting marital success for premarital couple types based on PREPARE. Journal of Marital and Family Therapy, 22, 103-119.

Gottman, J. (1994). Why marriages succeed or fail. New York : Simon & Schuster.

Grych, J., & Fincham, F. (1990). Marital conflict and children's adjustment. Psychological Bulletin, 108, 267-290.

Karney, B.R., & Bradbury, T.N. (1995). The longitudinal course of marital quality and stability: A review of theory, method, and research. Psychological Bulletin, 118, 3-34.

Kelly, E. L., & Conley, J. J. (1987). Personality and compatibility: A prospective analysis of marital stability and marital satisfaction. Journal of Personality and Social Psychology, 52, 27-40.

Markman, H.J., Stanley , S.M., & Blumberg, S.L. (1994). Fighting for Your Marriage: Positive Steps For A Loving and Lasting Relationship. San Francisco : Jossey Bass, Inc.

National Center for Health Statistics (1997, January). Health and SelectedSocioeconomic Characteristics of the Family: United States, 1988-90. (PHS) 97-1523. Washington D.C. : General Printing Office.

Rogge, R.D., & Bradbury, T.N. (in press). Recent Advances in the Prediction of Marital Outcomes. In R. Berger & M.T. Hannah (Eds.) Handbook of preventive approaches in couples therapy. New York : Brunner/Mazel.

Stanley , S.M., & Markman, H.J.(1997) Marriage in the 90s: A Nationwide Random Phone Survey. Denver , Colorado : PREP, Inc.

U. S. Bureau of the Census (1992). Marriage, divorce, and remarriage in the 1990's (Current Population Reports, P23-180). Washington , D.C. : U.S. Government Printing Office.

Artículos
No tenemos una lista de artículos en este momento…
Enlaces

No tenemos una lista de enlaces en este momento…

 
 
 
 


AMFM